La habitación es el único lugar de la casa, y del mundo, que el adolescente es su dueño. En este espacio, los jóvenes sueñan, disfrutan d, escuchan música, chatean con sus amigos, hacen los deberes, leen y, muchas veces, también se encierran a sufrir y a llorar. Por eso los hijos adolescentes son muy celosos en proteger este espacio libre de su privacidad, y tienen razón, es
su único espacio propio.